El columnista del diario LA NACIÓN, Francisco Argüello Rojas realizó un análisis de la gestión de los concejales de Neiva, quienes están a punto de terminar su periodo y algunos pasaron como si nada por la corporación. La polémica y los escándalos estuvieron a la orden del día.
Podrán odiarme, destruirme en la próxima sesión y ponerme en la guillotina pública, pero me importa un pimiento. Los concejales de Neiva deben desenmascararse, revelar que su gestión en cuatro años- excepto a unos pocos- fue miope, arrodillada y acomodada a un Alcalde, que realmente no sabemos cómo terminó su gobierno porque para ellos fue perfecta. Se les olvidó el control político, la crítica que pregonaban hace cuatro años para que los eligieran en las urnas y con la que hoy quieren que los reelijan en dos semanas.
El menos malo entre los malos: Jorge Edinson Patiño. Me dicen que es decente, que no es sobornable y que muchas de las votaciones en el Concejo quedaron 18-1. Y él era el opositor. Me cuentan le han ofrecido dinero, puestos en la Alcaldía, pero él se mantuvo independiente.
Hernán Motta- acomodado al Alcalde- brilló por su defensa de Las Ceibas. Y Fulvio Mosquera, gobiernista, pero ha alzado su voz cuando le ha tocado. Rechazó los continuos viajes al exterior de Pedro Suárez. Y desde luego, cuando se llevó en un avión a Estados Unidos a varios concejales de Neiva.
Luis Eduardo Penagos ‘Lepher’, decepcionó. Es arrodillado, servil de la Alcaldía, un concejal que se acomoda al gobierno de turno. Y que le pesan serias denuncias en su contra: como Presidente del Concejo desvió el presupuesto de capacitación para el personal, y el de sesiones descentralizadas para contratar empleados amigos suyos. El concejal Carlos Posada sabe muy bien de qué hablo porque él lo denunció en una sesión y ante la Procuraduría.
El concejal Javier Silva es osado al aspirar a la Asamblea. Su papel en el Concejo ha sido el de lograr convertirse en el candidato a la Duma de Pedro Suárez, y el de calentar silla y cobrar el sueldo. Se escucha su voz cuando dice ‘presente’. Y luego desaparece entre la algarabía. Jamás ha hecho un debate, y su nerviosa voz se escuchaba más cuando era presidente y llamaba a lista.
Tatiana Jiménez descrestó al comienzo por su independencia que se desdibujó y terminó en la nada. Es la risa del Concejo, la dirigente a la que nadie puede llamarla al orden porque responde: ‘es un tema de género’. Sus actuaciones son más conocidas por fuera que por dentro del Concejo. ¡Ojalá su ex esposo Humberto Vargas retome su curul el nuevo año!
Carlos Posada sabe que es el Papa Noel del Concejo. Me dicen saca de vez en cuando el fajo de billetes en el Concejo y dice que así funciona la política. Regalará sillas de ruedas el día de elecciones.
Julio César Ardila, fue el Concejal de 2014, pero en 2015 se indisciplinó. Con Lepher buscan a su antojo que Jesús Elías Meneses se siente por tercera vez en el trono de la Personería de Neiva. Y lo peor: sin vigilancia, sin veeduría a la elección porque para ellos los controles son un invento.
Lamentable Óscar Urueña y Germán Casagua. Los dos más jóvenes pasaron sin pena ni gloria. Yo esperaba más, pero lo que dieron fue menos. Yiyo Cante solo es risas; Clara Vega habla, pero mandaba por su esposo el exconcejal Armando Vargas; y Mauricio Fernando Rojas no sé si todavía es concejal. Cada vez que votan, él se ausenta. Le gusta quedar bien con Dios y el diablo.