Las comisiones primeras de Senado y Cámara aprobaron el proyecto de referendo para la paz, con la ponencia del senador huilense Hernán Andrade. La iniciativa crea las condiciones para que la sociedad civil pueda refrendar a través de este mecanismo, el mismo día de las elecciones ordinarias, bien sea las de Congreso o las de Presidencia, eventuales acuerdos de paz.
Además, definió otras condiciones claves, como lo prevé la Constitución que le dará blindaje frente a los detractores; no entregar el tarjetón de manera unilateral, se le tendrá que preguntar al elector si quiere o no votar para refrendar los acuerdos y una amplia difusión de los contenidos del acuerdo final que se firme en Cuba.
El proyecto de ley estatutaria que estudia el Congreso no convoca un referendo, ni determina su contenido. El Gobierno sólo pretende levantar las limitaciones previstas en la ley de participación ciudadana y abonar el camino en caso de lograrse un acuerdo para poder aplicarse sin inconvenientes, a tiempo y en forma expedita. Actualmente no es posible que coincidan en una misma fecha un acto electoral y un referendo constitucional. Lo prohíbe expresamente la Ley 134 de 1994 (art. 34) para proteger la libertad del elector. Nada impide entonces que mediante otra ley de la misma naturaleza se retire la prohibición para este y otros referendos para la paz.
La Carta Constitucional prevé reglas precisas encaminadas a evitar riesgos. Además, señala un umbral mínimo de participación para que las reformas propuestas sean aprobadas. Este es el verdadero riesgo. Cualquier mecanismo de refrendación estaría condenado al fracaso si no se cambian el umbral o las reglas de la votación. Si se acude al referendo sin aprobar esa reforma, el acuerdo de paz podría quedarse sin ratificación de la ciudadanía.
La proximidad de las elecciones obliga al presidente Santos a acelerar los tiempos de la negociación y a que se defina, antes de la elección presidencial, la posibilidad de sellar un acuerdo definitivo con las Farc. Por eso afirmó que “está llegando al momento de las definiciones”. Esa es la premura. Y el mensaje del proyecto de reforma.
Independientemente del mecanismo de refrendación que pacten el Gobierno y esta guerrilla, avanzar en los acuerdos le da sostenibilidad y credibilidad al proceso de paz. Y le da blindaje jurídico. El tiempo corre y los plazos se agotan. Esa es una desventaja que las Farc no quieren entender. De ahí la urgencia de agilizar los acuerdos. El Congreso, congruente con esa posición, le dio el aval. Las demoras innecesarias y la obstinación, solo favorecen a los detractores que pujan en la sombra para que fracasen las conversaciones.
“Las demoras innecesarias y la obstinación, solo favorecen a los detractores que pujan en la sombra para que fracasen las conversaciones”.
editorialito
La obstinación de una minoría, la falta de visión y la intromisión politiquera, están poniendo en riesgo la realización de los actos pendientes para la celebración centenaria de San Agustín. El Gobierno y las fuerzas vivas deben reaccionar para impedir que se frustre esta celebración de alto nivel.